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sábado, 23 de junio de 2018

La Necesaria inclusión de la Seguridad y Salud en el Trabajo Como eje transversal en la Educación primaria, secundaria y universitaria General.



Dr. Rafael Paz V.

Este año, el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y el Día Mundial contra el Trabajo Infantil se unen en una campaña conjunta para mejorar la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes y poner fin al trabajo infantil.                                
La campaña tiene como objetivo acelerar la acción para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 8, en particular la meta 8.8 de promover entornos de trabajo seguros para todos los trabajadores para 2030 y la meta 8.7 de poner fin a todas las formas de trabajo infantil para 2025. A fin de lograr estos objetivos en beneficio de la futura generación de la fuerza de trabajo se requiere adoptar un enfoque concertado e integrado para la eliminación del trabajo infantil y la promoción de una cultura de prevención en materia de seguridad y salud en el trabajo.
A los fines de lograr estas metas propone 5 premisas fundamentales;
• La mejora de la compilación y el análisis de datos e información sobre la SST y los trabajadores jóvenes
• El desarrollo, actualización y aplicación de leyes, reglamentos, políticas y directrices para proteger mejor la seguridad y la salud de los trabajadores jóvenes
• La creación de capacidad destinada a ayudar a los gobiernos, los empleadores, los trabajadores y sus organizaciones respectivas a abordar las necesidades de los trabajadores jóvenes en materia de SST.
• La integración de la SST en la educación general y en los programas de formación profesional a fin de
construir generaciones de trabajadores que trabajen en condiciones más seguras y saludables.
• El fortalecimiento de la promoción, la sensibilización y la investigación de la vulnerabilidad de los Trabajadores jóvenes a los peligros y los riesgos de SST.
Propone dentro de la cuarta premisa“…construir un generación de trabajadores saludables que desarrollen su actividad en condiciones seguras, debe empezarse pronto, sensibilizando a los Padres representantes y comunidades.

Para que los jóvenes sean conscientes de los riesgos que corren y puedan defender sus derechos, la educación sobre los peligros y los riesgos laborales, así como sobre los derechos de los trabajadores, debe empezar en la escuela y seguir a lo largo de la formación profesional y los programas de aprendizaje. El logro de estas metas exige la colaboración entre autoridades públicas, empleadores, trabajadores y sus organizaciones, así como con otras partes interesadas clave, con objeto de crear una cultura de la prevención centrada en la seguridad y la salud de la próxima generación de la fuerza de trabajo mundial.”
En la actualidad, la inmensa mayoría de nuestros  jóvenes incluso universitarios salen al mercado de trabajo tras terminar su etapa escolar  sin haber oído una sola palabra sobre seguridad y salud laboral y, son precisamente estos  alumnos, los más jóvenes y vulnerables, los de menor formación, los primeros que se van a enfrentar con situaciones de riesgo en su incorporación al mundo del trabajo. Pero no solo esto, sino que también muchos de nuestros futuros empresarios, directivos y técnicos de empresas pasarán por el sistema educativo igualmente sin haber adquirido de forma natural conciencia de la seguridad y salud como valor a alcanzar.
En el eje currícular de la enseñanza media general obligatoria encontramos una serie de áreas transversales que contribuyen al logro de valores como la solidaridad, la libertad, la tolerancia, el respeto por el medio ambiente, seguridad alimentaria , seguridad y defensa etc. Sin embargo no encontramos referencia explícita alguna a un nuevo  valor emergido del mundo laboral, en el que acabarán todos nuestros jóvenes, como es la seguridad y salud en el trabajo. Con esta situación no podemos pretender esperar comportamientos intrínsecamente seguros, ni de empresarios ni de trabajadores, habida cuenta que nuestros jóvenes no han adquirido e interiorizado el valor de la seguridad laboral durante su etapa formativa y de aprendizaje. Los alumnos “respiran” del entorno y si en este entorno no encuentran la actuación segura, poco podrán adquirirla, repetirla, hacerla suya, fijarla y manifestarla permanentemente, tengamos en cuenta que la propia dinámica escolar genera una serie de situaciones que pueden provocar alteraciones en la salud tanto de profesores como de alumnos.
En definitiva, en el mejor de los casos actuarán, en sus futuras relaciones laborales, de forma puramente reactiva en lo relacionado con su seguridad y salud y la de sus compañeros y por tanto, poco o nada contribuirán a consolidar una auténtica cultura preventiva en sus organizaciones.
Además, pueden encontrar contravalores que son absorbidos de igual manera por aquellos. Un contravalor puede ser un anuncio televisivo que potencie la inseguridad al conducir un automóvil o puede ser la imitación de un modelo social inseguro o no saludable. Sin embargo, tampoco se trata de crear una censura que impida que los alumnos observen la realidad de lo que les rodea sino que se trata de ofrecer una visión crítica de esa realidad potenciando su capacidad de discernimiento.
Como consecuencia de todo lo anterior, resulta inexcusable la necesidad de considerar la seguridad y la salud como un valor a conseguir en el ámbito del trabajo, alcanzado éste desde una perspectiva de la formación en dicho valor.
El concepto de cultura preventiva es muy reciente y, desafortunadamente, aún se relaciona la prevención con intentar eliminar los accidentes, a través de la obligación de cumplir con la abundante legislación en esta materia., más que con una verdadera cultura en valores y comportamientos. Lograr dicha cultura con la ayuda de la escuela es importante ya que el momento en que nuestro alumnado tenga que incorporarse a un puesto de trabajo y cuenten con una cultura preventiva de calidad que le permita realizar esa incorporación con conocimientos y hábitos seguros y saludables, la enseñanza de la prevención habrá conseguido con éxito sus pretensiones (Denman, Moon, Parsons, y Stears, 2001).
Es evidente que la cultura preventiva se debe iniciar en los centros escolares integrándose en su estructura organizativa y debe hacerse visible en todos los niveles y etapas educativas. No podemos hablar de una formación integral en la sociedad, si la escuela no interviene decididamente en la formación en valores (Young, 2005). Los valores se fundamentan en creencias y actitudes que se aprenden en las etapas primeras de la vida (infantil y primaria); por ello, es necesario que los valores relacionados con la salud y la seguridad se trabajen en el aula y en el centro, se visualicen y analicen desde diferentes patrones de comportamiento y se aprendan desde la realización de buenas prácticas para proporcionar al alumnado las “formas” de vida más saludable y segura posibles.
Para contribuir a una “cultura preventiva eficaz”, es necesario impulsar desde los centros educativos, que instauren métodos de trabajo seguros junto con una concienciación y el conocimiento de los principales factores de riesgo o peligros, de ahí, la importancia de la prevención de riesgos en la educación, en un doble sentido (Heinz y Beat, 2003): Concienciar en el alumnado la importancia de la prevención de los riesgos laborales para que cuando se incorporen al mundo laboral, lo hagan con plenos conocimientos y con actitudes dirigidas hacia la seguridad y la salud en el trabajo.
Inculcar al profesorado de la importancia y necesidad de plantear la seguridad y la salud como un elemento de enseñanza que genera comportamientos y actitudes preventivas.
Para generar una verdadera cultura preventiva:
1. Al terminar la enseñanza obligatoria, el alumnado debe disponer de un conocimiento básico de las cuestiones de salud y seguridad en el trabajo y de su importancia, así como de sus derechos y responsabilidades.
2. El alumnado de cursos universitarios y de formación profesional, incluido el de escuelas de negocios y otras disciplinas profesionales, deberá recibir la información y la formación pertinentes en materia de SST (Seguridad y Salud en el Trabajo) como parte del curso.
3.  La formación en prevención ha de constituir una parte integral de todos los programas de formación y experiencia laboral (escuelas técnicas, tecnológicos, universidades).
4.  Las personas responsables de la formulación de políticas de educación, empleo y prevención de riesgos laborales (mppt, inpsasel, mpps) deben cooperar para incluir la seguridad y salud en el trabajo en la educación.
5. En el ámbito de la Educación y la Formación Profesional se debe:
Adoptar políticas para garantizar que la formación en materia de riesgos forme parte del plan de estudios docentes de cada alumno y alumna.
Promocionar la integración de la prevención en las acciones, los acuerdos y las políticas en materia de educación.
En Venezuela a pesar de los innumerables avances en materia legislativa a partir de la promulgación de la LOPCYMAT en el año 2005, y la creación del INPSASEL, el fomento de la salud y seguridad como valor es una tarea pendiente, en todos los sectores desde los propios trabajadores de la educación, quienes hoy en día a pesar de ser la mayor institucion de trabajadores públicos a nivel latinoamericano, no gozan de una estructura, programas y modelos de seguimientos de las CyMAT , pues el organismo de salud que debería estar encargado de la tarea (ipasme), no integra este componente y se mantiene anclado en la visión netamente reactiva/curativa.
 Es loable mencionar que a partir del año 2005 y en acciones esporádicas , no sistemáticas , puntuales y de particularidad geográfica , el inpsasel a realizado diferentes jornadas para formar a los docentes en la materia de seguridad y salud.
         Si esto es asi , ¿Cómo es que alguien que no tiene formación previa , al que no se le da la información que por obligación legal se le debe dar, puede trasmitir esta información y vivencia a sus alumnos? .
         Es decir a los Venezolanos (y me atrevo a decir a los latinoamericanos) se nos presenta una doble tarea en la que necesariamente deben estar involucrados los sindicatos, el ministerio del poder popular para la educación, las comunidades de padres y representantes y en general los colectivos nacionales.
         En primera instancia darle cumplimiento al marco normativo legal vigente en la materia de seguridad y salud en Venezuela en el sector de la educación de manera sistemática en todo el territorio nacional y a los trabajadores del sector educativo.
         Y en segunda instancia, la construcción dentro del marco jurídico especifico mediante una norma técnica de cumplimiento obligatorio, que defina las estrategias de inserción de la seguridad y salud en el trabajo como eje transversal en todos los niveles de formación.
De modo que se inserte la seguridad y salud como valor y se democratice el conocimiento de esta, que hasta ahora a pesar de los grandes esfuerzos y cambios  realizados sigue siendo al parecer un tema de erudición consagrada a unas pocas “vacas sagradas”.
En este ultimo sentido hay experiencias internacionales claras dentro y fuera del continente americano , una de ellas y tal vez la que mas ha influido en materia de legislación , incluso en un país de talante conservador como los EEUU es la Ley de Oklahoma para la “integración de la SST en la educación” Oklahoma (Estados Unidos) ha sido el primer estado en promulgar una ley para la “integración de la SST en la educación” (2015) que establece que las autoridades estatales competentes en trabajo y educación deben proporcionar formación sobre seguridad en el lugar de trabajo en las escuelas para los estudiantes de los niveles 7 a 12 (a saber, los estudiantes de 12 a 18 años de edad). El estado de Tejas ha promulgado recientemente una ley similar y en la actualidad otros dos estados, California y Arkansas, están estudiando leyes inspiradas en ley de Oklahoma.
En  los últimos años Europa específicamente España, , desde la aparición de la Ley 31/1995, de prevención de riesgos laborales, se han redoblado los esfuerzos preventivos por parte de todos los agentes involucrados: empresas, trabajadores, mutuas de accidente de trabajo y enfermedades profesionales, servicios de prevención, administración, etc., En Cataluña se han generado normativas especificas a este respecto, sin embargo  no se corresponden los resultados con dichos esfuerzos, la premisa  más reiterada  en los diversos foros es siempre la misma: “falta cultura preventiva en las empresas”.
El marco legal venezolano es rico desde lo general a lo particular en posibles acciones , en salvaguarda de los trabajadores y trabajadoras en materia de seguridad y salud, sin embargo esta focalizado en “el hecho laboral” , sin percatarse que la formación de hábitos y valores ocurre en etapas más tempranas de la vida, y así como existen desde hace mucho tiempo y en concordancia con las nuevas leyes de tránsito , estrategias para permear los conceptos en nuestros niños deben generarse estrategias normativas concretas y sistemáticas para “sembrar” la Salud como valor en nuestros jóvenes y niños, porque son ellos los llamados a tomar el testigo de la lucha por un medio ambiente de trabajo libre de enfermedades ocupacionales y accidentes industriales.
A mi manera de ver la cultura preventiva no surge de la nada y que, más bien al contrario, es el resultado a medio y largo plazo de un trabajo de concienciación y valorización de los conceptos “seguridad y salud” y “prevención de riesgos” cuyo escenario de actuación principal debe situarse en las etapas primarias de la educación oficial.
Este trabajo de inclusión de la seguridad y salud como un valor a potenciar en nuestra enseñanza oficial (primaria, secundaria y bachillerato) todavía está por realizar pese a la importancia del mismo, habida cuenta que los alumnos de hoy serán los futuros trabajadores y empresarios y que serán éstos los que incorporen en su interior dicho valor de forma inconsciente y por tanto lo lleven a la práctica de forma natural.
Por todo ello, debemos cada uno de los actores que tienen que ver con la materia, estatales y privados enfatizar en la importancia que tiene la inclusión transversal de la materia de prevención de riesgos laborales en los currículos de la enseñanza secundaria y de bachillerato, y generar la discusión colectiva que guie la creación de una normativa nacional para dar las claves que guíen dicha transversalidad.
aca les dejo un link de interesante revisión de la agencia europea de seguridad y salud en el trabajo https://osha.europa.eu/es/themes/mainstreaming-osh-education 

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